lunes, 14 de febrero de 2011

El entierro del señor de Orgaz. El Greco.


El entierro del señor de Orgaz. El Greco. Renacimiento Español (Manierismo)


Nombre: El Entierro del Conde Orgaz
Autor: El Greco (Domenikos Theotokopoulos)
Estilo: Manierista
Fecha: 1586-1588
Localización: Iglesia de santo Tomé (Toledo)
Datos técnicos: Óleo sobre tela, 4,80 x 3,60 m

DESCRIPCIÓN:
  El cuadro está dividido en dos grandes zonas:
*.-  En la parte alta una zona celestial en donde aparecen Cristo, la Virgen, ángeles, santos y otros personajes ya fallecidos.
*.- En la parte inferior, la terrenal, se representa un entierro rodeado de personajes, unos eclesiásticos y otros civiles.
Andrés Nuñez de Madrid (Párroco de Santo Tomé) lo encargó al El Greco en 1586 para que este lienzo fuera situado en una capilla lateral de la citada iglesia parroquial.
El cuadro tenía que representar el milagro que en 1323 ocurrió en aquella iglesia cuando se iba a enterrar a Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de Orgaz: En ese momento bajan del cielo San Agustín y San Esteban y lo entierran ellos mismos con sus propias manos.

ANÁLISIS FORMAL DE LA OBRA:
Presenta características que la sitúan dentro del estilo Manierista de la pintura:

*.-  Luces de apariencia artificial: indica artificiosidad e intelectualidad.
La parte celestial tiene una luz diáfana que no emana de una fuente definida, la parte terrenal presenta el cuerpo del señor de Orgaz y los santos más iluminados que el resto así como las caras de los personajes representados. Las antorchas que portan algunos individuos hubiesen modificado la luminosidad del cuadro creando unos contrastes entre  luces y sombras.Este recurso  de una forma artificial atrae la mirada hacia unas partes determinadas.

*.- Alargamiento de las figuras: recurso ampliamente utilizado por el pintor en todos sus lienzos y que caracterizarán su obra. Este recurso lo toma de Miguel Ángel, tras su paso por Roma, y de Tintoretto y Parmigianino (escuela Veneciana).
El alargamiento de las formas busca una belleza mediante la estilización de inspiración goticista y que cuestiona las reglas y modelos dominantes del Alto Renacimiento y que ya, en el siglo XVI, se consideran caducas. Hade ser el ojo y no las reglas las que marquen la composición de una figura.

*.- Figuras cortadas: otro de los recursos manieristas en la pintura, impensable en el Renacimiento de la armonía, el equilibrio y la composición; el Manierismo al romper con las normas busca efectos mayores en el cuadro.

*.- Figuras serpentinatas: figuras retorcidas  que buscan extraños escorzos (la figura del ángel que conduce el alma del señor de Orgaz al cielo y en menor medida en la posición de otros ángeles de la escena celestial).

*.- Estudio anatómico de los cuerpos: se observa en los desnudos que aparecen en la parte celestial de la obra.

*.- Predominio del color en la composición frente a la línea: observable en los colores vistosos y llamativos que se utilizan y que llaman la atención (las casullas de los santos, las caras recortadas en fondo negro de los personajes, la utilización de los blancos y en general el colorido de la parte celestial).
El predominio del color alcanzará su impronta más alta en la representación del alma del difunto, en donde ésta queda resumida en unas pinceladas de color en donde ha desaparecido totalmente la línea.
Supone el triunfo del color sobre la línea (El Greco, Miguel Ángel, Tiziano y la escuela manierista Veneciana).
 
*.- Un cierto “Horror vacui” en la composición: otra de las características del Manierismo, que trata de llenar todo el espacio pictórico (visible, por ejemplo, en la parte celestial en donde aparecen un sin fin de personajes que llenan por completo la escena).

*.- El movimiento.

Refleja el Manierismo del Greco influenciado por Miguel Ángel y la escuela veneciana: funde todas estas tendencias llegando a crear aun estilo personal y propio que ha hecho que algunos estudiosos del tema no se atrevan a inscribir a El Greco en el Manierismo y consideren su estilo excesivamente personal y de difícil de clasificación.

 ANÁLISIS ICONOGRÁFICO DE LA OBRA:
El pintor pinta el entierro tal y como se le ha mandado, pero también una visión divina del mundo celestial ha donde irá el alma del difunto.
Un cielo dominado por la figura central de Jesucristo Resucitado (vestiduras de blanco) que sentado en un trono juzga como rey del universo a todas las almas y a esa alma del difunto que sube hacia él.
Con la mano derecha señala hacia San Pedro (portador de las llaves del cielo tal y como lo atestigua su atributo pictórico), indicándole que ha de abrir las puertas para esta alma que sube.
Bajo la figura central aparece la Virgen María (vestida de rojo y azul como lo demanda la tradición; rojo porque es coopartícipe de la Pasión de Cristo y azul como color de la esperanza en el cielo).
María, está en disposición de acoger el alma que sube “ayudando” por medio de un gesto a que ese alma se eleve.
Esta posición de la Virgen como intercesora ante su Hijo, en el papel de Madre será uno de los argumentos contrareformistas más utilizados en el Barroco unos años después, ya que con el fin de contrarrestar las doctrinas protestantes, se hará hincapié en la función de quien recibe un culto de hiperdulía.
A la izquierda de Cristo (derecha del cuadro) aparecen toda una serie de personajes que miran adorantemente a Dios.
Entre ellos y reconocibles a través de sus atributos, a San Juan el Bautista (reconocible por su vestimenta de piel de camello), dos mártires San Pablo Apostol (con la espada de su martirio) y Santiago el Mayor patrono de España, con indumentaria que asemeja la de un peregrino y con la concha.
En segunda fila de este grupo aparece Santo Tomás (titular de la parroquia y reconocible por la escuadra de arquitecto) y el resto de los apóstoles al lado de Felipe II, lo cual no deja de ser un sorprendente lugar.
En último lugar aparecen una serie de santos sin identificar que forman el coro celestial alrededor de la Figura de Cristo. Bajo ellos, en la esquina derecha de la parte celestial de la composición, sí se pueden identificar a María Magdalena (cabellos despeinados) y a San Sebastián con las saetas de su martirio, ambos santos con una devoción particular en el lugar.
En la parte izquierda del cuadro aparecen diversas figuras del Antiguo Testamento como el rey David con su arpa, Moisés con las Tablas de la Ley o Noé al lado de su arca. En definitiva toda una serie de personajes importantes a quienes se presupone un lugar destacado en la otra vida.
En la parte terrenal de la pintura, aparece el cuerpo inerte del noble difunto  que es recogido por San Agustín con su vestimenta de obispo y San Esteban, diacono de la Iglesia y primer mártir.
En las casullas y estolas de ambos personajes decora El Greco algunos personajes bíblicos y otras escenas; ropajes por demás contemporáneos al autor del cuadro, pero no así a los de la época de las dos figuras retratadas.
 A este entierro asisten anacrónicamente el párroco que encarga el cuadro que preside las exequias leyendo el ritual de los oficios y otros clérigos de su entorno.
En la parte opuesta, un fraile franciscano, otro agustino y un fraile dominico.
En la fila del centro una serie de personajes contemporáneos de El Greco, y el mismo Greco que nos mira de frente, invitando a entrar al espectador en el misterio y milagro que está ocurriendo, de la misma manera que hace el niño del primer plano hijo de El Greco señalando con su dedo al personaje central.
Entre la parte terrenal y la celestial aparece el alma del difunto que es ascendida ayudada por un ángel, personajes que también aparecen por toda la composición distribuyéndose conforme a la disposición en jerarquías propuesta por el mismo San Agustín.
De esta forma los ángeles serían los más cercanos a los personajes vivos y por tanto más parecidos a los mortales, los serafines y querubines alrededor de los personajes espirituales, representados como pequeños amorcillos y finalmente tronos, potestades y poderes al lado de Cristo en Majestad, entidades sin forma, por lo que el pintor los detalla a base de colores difuminados que rodean la Figura de Jesús.

En líneas generales podemos hablar de una composición en donde además de relatarnos un milagro, tal y como se le pide al pintor, éste, ayudado de las indicaciones de los clérigos, va más allá y nos presenta una visión beatífica del Cielo en todo su esplendor, dándonos así una lección teológica del mismo.
Esto es, que las almas al morir se desprenden del cuerpo y se dirigen a la otra vida.
Éstas serán juzgadas por Dios en la persona de su Hijo, determinando a quien se les abre el cielo o quienes son condenados para toda la eternidad.
De la misma manera la Virgen y los ángeles conforme a sus distintas jerarquías, sirven de intermediarios, “ayudando” al alma a elevarse y poder integrase en el Cielo al lado de todas aquellas personas que a lo largo de la Historia se han hecho merecedoras de Él.




Autor:
EL GRECO: Este autor tiene un espíritu religioso (y por eso su pintura sólo es un medio de representar la experiencia religiosa), pero también tiene un espíritu que le permite presentarlo con un lenguaje nuevo; por esto está demostrado que EL GRECO es uno de los testimonios más importantes al representar la religiosidad castellana de la época reflejada en sus obras

Género:
Es una pintura religiosa, figurativa, en la que se representa un enterramiento donde se pueden ver dos partes bien diferenciadas: en la parte inferior el autor se aproxima más a la representación de estilo romana, mientras que en la parte superior del cuadro se acerca más a su época, el Renacimiento; esta obra la podemos situar en la mitad de la evolución estilística del autor.

ANÁLISIS FORMAL Y ESTILÍSTICO:
  • La línea y el color: las dos partes del cuadro están claramente diferenciadas por un tratamiento del color muy diferente entre ambas; en la parte inferior del cuadro se encuentran los colores de: blanco, negro y dorado. Y en la parte superior hay grandes estridencias con colores como el gris, el blanco, el rojo y el azul.




El cuadro tiene mucha luz en el centro, y más sombras en los márgenes = esto ayuda a dar impresión y profundidad al cuadro.
Tiene una pincelada segura y rápida, sin detalles, haciendo esbozos más que dibujando = como se hace en el difuminado, es decir, que no hay una línea clara que separe a las figuras. Esta técnica el autor la consigue pasando la brocha seca sobre lo que acaba de pintar, para emborronarlo todo. La técnica se llama Sfumatto.

  • La composición: El cuadro se compone con tres escenas que se presentan al mismo momento: el enterramiento, la acción de los santos, y la gloria.
Y también se compone de dos partes: la terrenal (inferior) y la celestial (superior).
El cuadro recibe la luz de seis antorchas que llevan los nobles y un niño; sólo es con esta luz que se rompe toda la oscuridad de la escena.
Esta es una composición cerrada porque todos los componentes del cuadro están mirando hacia el centro de éste y porque las figuras y los cuerpos se inclinan hacia el interior del cuadro. Además también se podría apuntar que es una composición de líneas dinámicas, porque sus líneas son curvadas (en la zona superior, el cielo). En esta zona el pintor juega con los colores y luz para conseguir efectos de profundidad y sensación de movimiento (dinamismo).


  • Iconografía: es la representación del funeral del noble Gonzalo Ruiz, conde de Orgaz, muerto el año 1312. La escena se inspira en una leyenda toledana según la cual el cadáver del conde fue depositado en el sepulcro por los santos Agustín y Esteban, en reconocimiento de la generosidad que este noble había demostrado en vida hacia estos santos.
  • Iconología: esta obra muestra la fusión entre el mundo real y el mundo celestial, que son dos espacios que entre sí se complementan y se explican mútuamente. Son dos partes del cuadro que se separan estilísticamente porque la parte de arriba pertenece a la época del Renacimiento y la de abajo pertenece más a la época de lo romano, por eso se diferencian claramente entre ellas.
Esta obra pertenece al Renacimiento español, es una de sus obras más personales y la realizó cuando ya estaba en Toledo, habiendo aprendido antes el arte que en Florencia por esa época se cultivaba.
Esta obra es una fusión entre el mundo terrenal (real) y el del más allá (el cielo), dos espacios que mútuamente se complementan y se explican.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias, me has dado un diez en el trabajo de sociales. Muy bueno el contenido enhorabuena

Anónimo dijo...

a mi también me has ayudado mucho en el examen de historia del arte con ti comentario muchas gracias <3